CHAGAS Y LEISHMANIASIS BAJO LA LUPA: SAN MARCOS MODERNIZA LABORATORIO PARA INVESTIGAR ENFERMEDADES DESATENDIDAS EN EL PERÚ

Publicado el 17 de febrero de 2026


Hay enfermedades que no aparecen en titulares todos los días, pero siguen ahí. El Chagas en zonas rurales. La leishmaniasis en la Amazonía. Parásitos que afectan silenciosamente a miles de peruanos, sobre todo en poblaciones donde el acceso a diagnóstico oportuno sigue siendo limitado.

En la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la respuesta a estos males empieza en un laboratorio.

Desde la Facultad de Ciencias Biológicas, el Laboratorio de Parasitología Molecular y Celular ha sido modernizado con nueva infraestructura gracias a la convocatoria Fortalecimiento de Laboratorios, financiada por Prociencia, unidad ejecutora del Concytec. No se trata solo de equipos nuevos. Se trata de capacidad instalada para estudiar, en el país y con tecnología propia, cómo interactúan los parásitos con las células humanas y cómo detectarlos con mayor precisión.

Cultivos celulares que permiten observar en tiempo real la interacción entre parásitos y sus hospedadores. Análisis genéticos para identificar infecciones en etapas tempranas. Pruebas inmunológicas que ayudan a comprender por qué algunas personas desarrollan cuadros más severos que otras. Lo que antes dependía de colaboraciones externas o equipamiento limitado, hoy puede realizarse con autonomía técnica.

“Contar con esta infraestructura nos permite estudiar las enfermedades parasitarias desde el nivel celular y molecular con mayor profundidad. Eso impacta directamente en la formación de investigadores y en la generación de conocimiento útil para la salud pública”, explica el PhD. Edward Valencia Ayala, responsable técnico del proyecto.

Tecnología que reduce la brecha

El laboratorio ahora cuenta con cabinas de bioseguridad nivel II, microscopios de fluorescencia que permiten detectar parásitos en bajas concentraciones en tiempo real, incubadoras de CO₂ para estudiar como interactúan los parásitos en organismos que los hospedan y un citómetro de flujo que permite analizar miles de células en segundos. También dispone de sistemas automatizados para extracción de ADN y ARN lo que ayuda a identificar enfermedades en etapas muy tempranas cuando son más fáciles de tratar; además de equipos especializados para técnicas moleculares.

El Perú puede estudiar mejor sus propias enfermedades. Puede identificar proteínas con potencial diagnóstico, analizar respuestas inmunológicas y generar evidencia que, en el mediano plazo, sirva de base para desarrollar pruebas más precisas o estrategias terapéuticas mejor adaptadas a nuestra realidad epidemiológica.

 

Ciencia con propósito público

El laboratorio de San Marcos es uno de los pocos en el país dedicados de manera especializada al estudio molecular e inmunológico de enfermedades parasitarias desatendidas. Eso lo convierte en un espacio estratégico para la salud pública.

Chagas y leishmaniasis no son enfermedades mediáticas, pero sí representan un reto persistente, especialmente en regiones con menos acceso a servicios de diagnóstico especializado. Contar con un laboratorio fortalecido significa formar profesionales capacitados, generar publicaciones científicas relevantes y contribuir con información que pueda ser utilizada por el sistema de salud.

El equipo combina biología molecular, inmunología, proteómica y bioinformática para comprender mejor el comportamiento de estos parásitos. “Nuestro objetivo es aportar conocimiento que permita desarrollar herramientas diagnósticas más eficaces y, en el futuro, contribuir a tratamientos más adecuados para las poblaciones vulnerables”, señala Valencia.

Más que equipos: capacidad país

El fortalecimiento del laboratorio es parte de una estrategia mayor: invertir en infraestructura científica para que el Perú no dependa exclusivamente de capacidades externas cuando enfrenta desafíos en salud.

La inversión pública, canalizada a través de Prociencia y el Concytec, no se queda en la compra de equipos. Se traduce en formación de estudiantes de pre y posgrado, en tesis, en publicaciones, en colaboración con otras universidades e institutos de salud.

Cada muestra analizada en este laboratorio no es solo un experimento académico. Es una pieza más en la construcción de un sistema científico capaz de responder a los problemas que afectan a su propia población.

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