Tecnología de última generación financiada por CONCYTEC, a través de su unidad ejecutora PROCIENCIA, permitirá desarrollar investigaciones que fortalecerán la minería, la protección del medio ambiente, la conservación del patrimonio cultural y el geoturismo desde la región Cusco.
Identificar con precisión qué minerales componen un yacimiento. Analizar la estructura de una roca. Determinar de qué está hecho un material arqueológico. Estudiar la mineralogía de un suelo o reconstruir el origen geológico de un paisaje como Vinicunca.
Todas esas preguntas podrán abordarse ahora desde el Cusco.
El Laboratorio de Investigación de Análisis Geoquímico Ambiental (AGA) de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco incorporó un difractómetro de rayos X y equipamiento especializado valorizado en aproximadamente S/ 799 mil. La adquisición fue financiada por CONCYTEC, a través de su unidad ejecutora PROCIENCIA, en el marco del Proyecto de Fortalecimiento del SINACTI II.
La nueva infraestructura permitirá realizar en el país análisis con estándares internacionales que, durante años, obligaban a investigadores peruanos a enviar muestras a laboratorios del extranjero. Eso implicaba más tiempo, mayores costos y una dependencia que limitaba el desarrollo de proyectos desde las regiones.
El difractómetro de rayos X permite identificar la composición de minerales, rocas y distintos materiales, así como conocer su estructura cristalina. Esa información resulta clave para comprender procesos geológicos, ambientales y productivos con un nivel de detalle que antes era difícil alcanzar en el país.
En minería, el equipo permitirá caracterizar con mayor precisión los minerales presentes en los yacimientos y generar información útil para optimizar los procesos de exploración, extracción y aprovechamiento de recursos. En materia ambiental, facilitará el estudio de suelos, aguas y otras matrices para identificar contaminantes, seguir su comportamiento y aportar evidencia para la gestión de los ecosistemas.
También abre una nueva línea de trabajo para el patrimonio cultural. El laboratorio podrá caracterizar científicamente materiales arqueológicos, conocer su composición y contribuir a su conservación y puesta en valor mediante técnicas analíticas de alta precisión.
El responsable del laboratorio, Dr. Dino Quispe, señala que este fortalecimiento amplía las capacidades científicas disponibles en el país y permitirá que docentes, estudiantes e investigadores desarrollen proyectos desde el Cusco, con mejores condiciones para producir conocimiento y establecer colaboraciones internacionales.
Una de las líneas que el equipo proyecta desarrollar apunta a los paisajes geológicos de la región. La Montaña de Siete Colores, Vinicunca, figura entre los sitios de interés. Los investigadores buscan comprender su composición mineralógica y los procesos que dieron origen a sus colores y formas.
Ese conocimiento podría alimentar nuevas propuestas de geoturismo. Información científica incorporada en museos de sitio, centros de interpretación y otros espacios de divulgación permitiría enriquecer la visita y explicar el paisaje más allá de su atractivo visual.
El laboratorio ya viene consolidando una red de cooperación con especialistas del país y del extranjero. Entre las alianzas en marcha destaca el trabajo con investigadores del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Huelva, en España, para estudiar la génesis de paisajes geológicos y las características de las rocas presentes en distintas zonas arqueológicas del Cusco.
A la vez, se gestionan nuevas colaboraciones con universidades de Colombia y otras instituciones académicas. La agenda incluye proyectos conjuntos, intercambio de investigadores y formación especializada.
El fortalecimiento del AGA también amplía las oportunidades para formar nuevos científicos. En sus instalaciones participan docentes investigadores, estudiantes, tesistas y jóvenes profesionales. Entre ellos se encuentra Wilber Huahuasoncco Condori, becario del Programa Doctoral con mención en Química de la Universidad Nacional de Ingeniería, quien desarrolla investigaciones junto al Dr. Dino Quispe utilizando equipamiento que ahora está disponible en el Perú.
La incorporación de esta tecnología permitirá que una mayor parte de la investigación se haga desde el Cusco, con capacidad para responder preguntas que cruzan minería, ambiente, patrimonio, geología y turismo.
Con equipamiento especializado, personal formado y una red de cooperación que sigue creciendo, la región suma una plataforma para producir conocimiento sobre sus propios recursos, paisajes y materiales. Y para convertir ese conocimiento en mejores decisiones.
